La ciudades toman medidas contra la contaminación. Hoy en Madrid se ha activado el nivel 3 del protocolo por alta contaminación y solo pueden circular por la ciudad los vehículos con matrícula impar. Es la primera vez que se regula el tráfico en función de la terminación de las matrículas: los días pares pueden circular los coches con placas pares y los días impares, el resto. Si se incumple la normativa, la multa puede ser de unos 90 euros. Además, Madrid también seguirá manteniendo las limitaciones recogidas por los niveles 1 y 2 del protocolo por alta contaminación lo que implica, entre otras cosas, que la velocidad está limitada a 70 kilómetros por hora en la M-30 y el resto de accesos a la capital.

En Barcelona también están trabajando en medidas a medio y largo plazo. En 2020 se prohibirá la circulación de los vehículos más contaminantes de manera permanente. A partir de abril del 2017, los coches de gasolina matriculados antes del 2000 y los diésel con más de diez años de antigüedad ya tendrán prohibido entrar y moverse por la ciudad durante los episodios de contaminación.

La movilidad urbana es un tema fundamental para el buen funcionamiento de las ciudades y no solo un problema que deba preocupar en los momentos de alta contaminación. El Informe sobre Movilidad Urbana Sostenible del Parlamento Europeo, de 13 de noviembre de 2015, recopila muchos datos interesantes para que las ciudades europeas puedan diseñar sus estrategias.

El informe destaca que el coche particular es el medio de transporte preferido de los ciudadanos. El 43% de los kilómetros recorridos en el mundo son kilómetros de coche y, en Europa de cada cuatro desplazamientos, tres se hacen en coche. Los vehículos diésel representan en Europa el 55% del parque móvil.

Según datos del Eurobarómetro Especial 406, publicado en 2013, el 50% de los ciudadanos europeos utiliza a diario el vehículo privado, mientras que solo el 16% utiliza el transporte público y el 12% la bicicleta. El transporte urbano genera alrededor del 25% del total de las emisiones de CO2 y aproximadamente el 70% de todas las emisiones en las zonas urbanas responsables del cambio climático.

La dependencia del coche y la congestión del tráfico, suponen para el conjunto de ciudades europeas un coste estimado de unos 80.000 millones de euros anuales. Entre un 15% y un 40% de los ciudadanos europeos están expuestos a un nivel de contaminación que excede los niveles de calidad de la UE. Este porcentaje aumenta al 90% si se tienen en cuenta las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tan solo en 2010 los costes en la salud causados por la contaminación atmosférica en la Unión Europea se estimaron entre 330.000 y 940.000 millones de euros, es decir, entre el 3% y el 9% del PIB de la Unión Europea.

Apostar por el transporte público puede ser una de las mejores opciones para Europa donde aproximadamente el 73% de la población vive en ciudades y la previsión es que ese porcentaje alcance el 82% en 2050. Los ciudadanos de la Unión Europea consideran que la disminución de los precios del transporte público (59%), la mejora del servicio de transporte público (56%) y la mejora de las infraestructuras para bicicletas (33%) constituyen medidas eficaces para mejorar la movilidad urbana. Cerca del 50% de los desplazamientos en las zonas urbanas no superan los cinco kilómetros, una distancia que se podría recorrer a pie, en bicicleta, en transporte público o en vehículo compartido.

 

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