El número de usuarios que pagan en efectivo el transporte público es cada vez menor. El objetivo de muchas ciudades es reducir paulatinamente el uso del dinero en efectivo para pagar el transporte público y finalmente eliminarlo.  La razones son muchas, entre ellas, reducir el tiempo de la transacción y aumentar la seguridad de los usuarios.

El libro “Reducción y eliminación del pago en efectivo en el transporte urbano” de ITS España, en el que ha colaborado Pay[in], analiza la situación actual y las perspectivas de futuro. En él se pueden encontrar ejemplos de ciudades que ya han empezado a hacer desaparecer el dinero en efectivo como medio de pago del transporte.

En Toronto (Cánada), para acceder a los autobuses de la TTC (Toronto Transit Comission) se necesita o un billete, un token, un pase o el importe en efectivo exacto. Los operadores de los autobuses no venden billetes ni llevan cambio.

En Verona (Italia), para utilizar el autobús urbano es necesario un billete o un abono. Una de las posibilidades que existen es comprar el billete sencillo en los parquímetros AMT de la ciudad. Está pensado para personas que usan el servicio de transporte público ocasionalmente. El billete cuesta 1.30€ y es válido durante 90 minutos. El billete también se puede comprar a bordo pagando al conductor o utilizando las máquinas automáticas que no dan cambio. En ambos casos el precio aumenta a 2.00€.

En Puebla (México) se ha suprimido el pago en efectivo en los autobuses de Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA). Entre otras cosas, para evitar la corrupción en las transacciones monetarias con los conductores. Los viajes se deben validar con tarjetas prepago.

En Bruselas y Manchester, para ser más eficientes han instalado máquinas a lo largo de sus calles y cerca de las paradas de autobús con la finalidad de que los pasajeros saquen su billete mientras esperan el autobús, aunque también se puede pagar en efectivo al conductor.

En Estocolmo (Suecia), para viajar en los autobuses con los servicios de SL, el billete no se puede comprar a bordo de los propios autobuses, sino que viajero lo debe adquirir previamente en otras lugares. Si cuando se revisa el billete, no es válido, se cobrará una multa de 1200 SEK. (unos 128 Euros). En caso de necesitar un billete rápido, existe la opción de “Text-me-a-ticket”, que consiste en que te envíen tu billete en un SMS al teléfono móvil. Para ello, se necesita una tarjeta SIM sueca y estar registrado en el servicio en sl.klarna.se.

En Andalucía existe la interoperabilidad en cada consorcio con todos los operadores y entre consorcios. Así con una tarjeta del consorcio de Almería, se puede viajar en cualquier operador de transporte público del resto de Andalucía. Incluso existe interoperabilidad con otros modos como son el barco del puerto de Cádiz, la bicicleta pública en Puerto Real, Aparcamientos, etc.

En Madrid, la Empresa Municipal de Transportes de Madrid ha puesto en marcha este año un Proyecto Piloto de Pago EMV-Contactless en algunas de las líneas que opera. Las líneas elegidas para el piloto son la del Aeropuerto (Tarifa de 5 €) y la Línea 27 (Tarifa de 1,5 €). La elección de las líneas se ha hecho por sus características: viajeros ocasionales, turistas, desplazamientos aeropuerto y tren.

En Tarragona, funciona la Tarjeta T-Avança. Se trata de una tarjeta sin contacto personalizada de la EMT de Tarragona cuya principal característica es que el usuario paga por lo que viaja. Con la tarjeta T-Avança se paga a fin de mes en función del número de viajes realizados. Se genera una factura donde se especifica cada viaje, con su fecha correspondiente y la tarifa que se ha aplicado. Si hay más de una tarjeta en un grupo definido de usuarios, como una familia, se aplica la tarifa más económica sumando todos los viajes. Además, cuanto más se utilice la tarjeta, más económico resulta el precio del viaje

En Londres, desde 2014 no se puede pagar en efectivo por un viaje en autobús en la ciudad. Para poder viajar en autobús se debe disponer de una tarjeta de transporte Travelcard (válida como mínimo para un día de viaje), una tarjeta Oyster (tarjeta de transporte plástica y recargable), o bien una tarjeta bancaria de pago sin contacto o contactless.